Una preciosa tarde, de estas que los fotógrafos de boda y retrato en exteriores tanto anhelamos habitualmente; nubes que jalonan con dulzura pero fuerza estética los cielos de la sierra madrileña.

Así con nuestros novios Jonathan y Bea, boda en ciernes, caminamos por los imponentes exteriores del Real Monasterio capturando escenas en tanto charlamos divertidamente sobre su enlace y la futura construcción del reportaje de boda y que con tanto anhelo llevan esperando un año. Nos cuentan cómo nos eligieron para llevar a cabo la narración de su ya inminente boda y realmente nos alaga en profundidad su valor sobre la improvisada creatividad y la estricta importancia que dan a los aspectos legales para contratar a profesionales (es muy de agradecer este aspecto).

Fotografías de novios en lugares como el presente escenario son verdaderamente apasionantes y cautivadoras. Ahora toca ya ultimar todo pues las campanas de un «¡sí, quiero!» resuenan no lejos ya de este Real Sitio…

 

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