¡Hola hola! Cuando los novios Diego y Angélica me dijeron que les propusiera yo el entorno en el realizar su reportaje de preboda por la sierra de Guadarrama, nada me satisfizo más que aceptaran La Jarosa de Guadarrama. Es para mí un lugar tan emblemático como sobre todo icónico, pues representa un apartado importante y de profunda huella en mi adolescencia. Una maravilla natural y la mejor elección.

Llegas una magnífica tarde que camina hacia el final de agosto y con plenitud de sol dorado. El embalse de La Jarosa y su idílico entorno compuesto por un monumental bosque de coníferas y jaras principalmente supone un escenario para fotografía de boda con verdadera profundidad emocional. Las aguas que siempre presentan ese rizo carismático, da igual la estación del año, ahí están presentes, semejan un mar en calma rizada, de verdad. Sus aguas profundas le otorgan ese azul añil casi oscuro que hipnotiza si las miras con suficiente detenimiento.

Y entre tanto nos ponemos manos a la obra capturando decenas de imágenes en las que los novios juegan divertidos y hablan de su cercano enlace que se pronostica todo un acontecimiento social por la cantidad y magnitud de invitados y celebración.

La tarde avanza mientras el sol acaricia lentamente un horizonte esplendoroso y nosotros vamos en medio de nuestra labor charlando con los novios acerca de todas las ideas que tienen formuladas para su gran día, profundizamos en las prioridades fotográficas, sus familiares y aquéllas personas más importantes en sus vidas, perfilamos maneras y situaciones que emplearemos en el desarrollo de nuestro futuro reportaje de boda; mientras disparamos la cámara de manera aleatoria proponiendo escenas que contienen la demostración de su amor y su total entendimiento a lo que es en verdad importante para dejar fotografiado. La belleza y feminidad de Angélica sumada a la masculinidad y sobriedad de Diego facilitan un exquisito repertorio de escenas con verdadero atractivo compositivo.

Y el fondo estético natural de un escenario bucólico y ancestral como este pinar cuyo contenido vital se encuentra en forma de agua embalsada nos traslada las emociones a la cúspide del buen rollo escénico, tan propicio para realizar tu trabajo con absoluta dedicación, porque no se trata simplemente de vocación total sino de amor por cada imagen que capturas. Pero vamos, deseando unos y otros que llegue el gran día de la boda de Angélica y Diego viendo lo bien que lo están haciendo hoy aquí.

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