Recibo su llamada desde su residencia en Redwood City, California. Dos maravillosas personas y me proponen ser su fotógrafo. Hemos hallado una empatía sinceramente genial. Una boda llena de multiculturalismo pues todos sus invitados también residentes en USA tienen su origen por diferentes nacionalidades. Nos piden un reportaje de boda que sorprende un poco pues quieren basarlo en una estética un tanto tradicionalista, es decir, muchos posados familiares y de los novios, algo no tan de hoy pero que viste aún en algunos casos; Ju nos pide que de todas formas las fotografías de la novia no se tomen demasiado cerca, prefiere evitar en la medida de lo posible los planos muy próximos. Son unos novios verdaderamente encantadores.

Las familias muy allegadas, mucha unión y empatía. Las amistades de ambos nos deleitan y agasajan en todo momento facilitando nuestra labor, realmente se trata de un enlace basado en la sencillez y una manera de pasar el gran día absolutamente amena. Hay mucha conversación, muchísima interrelación entre los miembros de unas y otras familias. Está siendo una boda llena de soltura y comodidad en el desarrollo de nuestro trabajo.

Aprendo de un detalle fotográfico de suma importancia para la novia: el enorme valor que otorga al momento de la puesta de su calzado, que aun siendo de pedrería es sencillo y aprecio que muy cómodo; este es un pequeño acontecimiento para ella y para sus invitadas. Sin embargo Jacob discurre en su vestir de manera liviana y con sencillez, nota común a ambos.

Todo el enlace nupcial transcurre como brisa refrescante, son maravillosos. La parte final donde llevan a cabo la fiesta es una reunión de charla entre todos verdaderamente placentera y ligera. Una boda con el encuentro de varias culturas, una boda llena de riqueza humana y espiritual…¡nos ha encantado!

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