Conocimos a nuestros amigos Luis y Paula hace ya cerca de dos años y resultó todo un placer tratar con ellos la idea con la que estaban dando sus primeras pinceladas a su futura boda. Paula representa la dulzura más exquisita, una lección constante de buen gusto, refinamiento y pulcritud verbal a la vez que Luis entona una seguridad y unos modales en su conversación por lo que conversar con ellos resulta una auténtica satisfacción. Tras conocernos con más cercanía el día que realizamos su precioso reportaje de novios, tuvimos claro sus preferencias y prioridades fotográficas.

Ideas bien diseñadas apoyadas en palabras dulcemente construidas al son de una ilusión común más allá del anhelo que se recrea por su propio y futuro enlace.

Han estado preparando una boda rústica con detalles muy bien seleccionados, sin mirar costes de aquí o allá y mimando el entorno y las características de cuanto iba a rodear a sus invitados, quienes resultaron profundamente agasajados de principio a fin. La finca resolvió cada escenario nupcial de manera sólidamente profesional ambientando lo que por derecho es una recreación auténticamente rústica pero sin que faltara un solo detalle de comodidades y atención de persona-a-persona.

Nuestros novios llevaron a cabo una ceremonia civil y horas después religiosa por el rito evangélico, lo que resultó aún más enriquecedor en cuanto a dinámica nupcial, pues una parte de los invitados pudieron disfrutar de dos momentos similares pero cuyos contrastes celebrativos se diferencian bastante. En cualquier caso hubo mucha alegría, diversión y un profundo sentimiento de unidad y calor familiar durante toda la celebración.

Además de rústica con fuerte esencia bucólica también nos dejó una maravillosa sensación de puro americanismo latino pues la muy preparada sorpresa de la actuación de un grupo mariachi fué absolutamente celebrada por todos los invitados. La calidad y esplendor artístico de estos maestros no dejó indiferente a nadie y más cuando la novia en un momento dado fue invitada a entonar una melodía como voz en solitario que llenó de vivas y algarabía su preciosa actuación. Su ya marido, Luis, no podía dejar de sonreír, celebrar y llenarse de más amor por su esposa viéndola convertida por unos minutos en auténtica estrella mariachi.

De verdad hemos vivido un día de ensueño gracias a dos enormes familias y sus invitados que nos han facilitado capturar unos momentos inolvidables y que formarán parte de nuestro recuerdo de bodas, así como naturalmente la magnífica disposición de la finca con su elaborado entorno rústico y sus colaboradores para realizar nuestro reportaje de boda. Todo ellos se ha traducido en una jornada de fiesta que aún trabajando nos ha permitido disfrutar de toda esta maravilla de escenario nupcial, ¡muchas felicidades Luis y Paula!

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