Cuento de hadas. Pero sin hadas. Los personas son personas absolutamente reales. David y Sagrario, Sagra. El placer de conocer y trabar amistad con muchos de los novios ha sido siempre también uno de los mayores alicientes por los que te dedicas a la fotografía de boda. Nuestros amigos nos contactaron un año antes para que fuese yo su fotógrafo de boda y desde el primer momento en que tuvimos el honor de recibirles en nuestro domicilio sabíamos ya que esta era una amistad naciente con profundidad. Fue maravillosa la tarde que pasamos charlando acerca de los principales pormenores de su futura boda.

Durante el verano pudimos realizar el reportaje de novios que tanto les cautivó. Lo llevamos a cabo en el Parque Europa de Torrejón de Ardoz. Pero lo cierto es que nos mantuvimos en un casi permanente contacto telefónico incluso quedando en alguna que otra ocasión a cenar y divertirnos gracias al extenso sentido del humor que tenemos sobre el papel los cuatro.

Llegado el día de la boda y desde los domicilios hasta el anochecer todo fue un símil de cuento, la verdad es que David programó una boda temática a medias pues es un verdadero friki de la ciencia-ficción, la fantasía y las aventuras tanto en su faceta de videojuegos como en la del cinéfilo que es de estos géneros. Y claro, en este último aspecto nos encontramos los cuatro, Sagra, David, mi esposa Nuria y yo, exactamente en el mismo punto cardinal: amantes del cine por completo. Lo más atractivo y llamativo de este día, por supuesto los novios, pero marcó un hito especial la capa roja de la novia. Destacar que una de las fotografías obtenida se hizo con el galardón -sin retoques ni postproducción alguna- del premio de plata en el WPE International Photographers Awards 2019:

Vivir la experiencia de una boda como la suya es una pasada de emociones y lo cierto es que la hora de reflejar lo que ocurrió en este increíble evento nupcial consideramos que lo mejor era narrar con mis imágenes la parte que a todos pareció y sintieron como más trascendental, los momentos de la postboda en el Palacio del Real Sitio de San Ildefonso en Segovia, donde Sagra prefirió que realizáramos sus más anheladas fotografías. Ella, al igual que Nuria y yo, es una profunda enamorada de la nieve y la sierra; por ende, en estos momentos fotográficos no había mejor escenario que el citado.

Por supuesto la compañía de sus familiares y amigos durante todo el día y tiempo que duró la realización del reportaje de boda resultó profundamente maravillosa, nos agasajaron con todo tipo de magníficas palabras de reconocimiento profesional y personal y, sobre todo, mostrando una muy especial empatía para que nuestro trabajo resultara, como así fue, absolutamente cómodo y llevadero a pesar de las muchas horas, desplazamientos y movimiento de escenarios que experimentamos. ¡Maravilloso y excepcional día!

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