Una tarde magnífica cuando recordamos el reportaje de novios que hicimos con Dario y Sonia en los Jardines del Buen Retiro en Madrid. Ahora nos encontramos con otra tarde que, de magnífica, pasa a maravillosa: es la boda de nuestros amigos y a ella están invitados un selecto número de familiares y amigos, porque se trata de un enlace sencillo y casi íntimo. Nos acogen los jardines del Parador de Chinchón, una verdadera joya arquitectónica.

Nos sentimos como en casa gracias a un trato tan especialmente afable por parte del personal del Parador. Pero quien nos hace sentir profundamente cálidos es el entorno nupcial de los novios. Sonia en efecto nos ha sorprendido por su look absolutamente retro, una combinación estética que nos retrotrae a las primeras del siglo XX, verdaderamente hermosa y distinguida, diferente y cautivadora. Dario como buen italiano, recio, formal, sencillo pero con una personalísima estampa moderna.

Tenemos por delante un acto lleno de bellos momentos y escenarios colmados de historia, tradición y arte. Chinchón es una localidad con un peso muy específico en la historia tanto de Madrid como de España y resulta de verdad cautivador realizar su reportaje de boda en esta localidad. Aunque con muchas cuestas nunca te cansará recorrer junto a los novios este maravilloso pueblo. La gente nos observa con divertida atención, personas de edad que sonríen y en algunos casos elevan un alegre “viva los novios!” y que siempre es respondido por Sonia con una alegre sonrisa acompañada de ese “gracias!” tan tonificado.

Los jardines del Parador nos han dado un juego de naturaleza como salvajemente ordenada, te inundan de emociones bucólicas y los sentidos espirituales florecen como la primavera a borbotones, son una verdadera joya. Las familias y amigos aquí reunidos están emocionados notándose que son este tipo de personas a quienes los encuentros les produce auténtica cercanía emocional, estamos maravillados de poder asistir a escenas de cariño y bondad que fluyen con tanta naturalidad como espontaneidad entre todos los miembros. No hay algarabía, hay profundidad de sentimientos, sobre todo en la familia italiana de Dario.

Va llegando la noche y suavemente nosotros vamos finalizando con la misma prudencia y recato con que ellos celebran tan familiar acontecimiento. Nos vamos retirando sorprendidos por esta profunda y muy emotiva relación entre todos, no es tan habitual; nos habéis parecido adorables, Sonia y Dario, desde el primer día que os conocimos. Y os estamos agradecidos de todo corazón por vuestra cercanía, empatía, afabilidad y las tardes con vosotros vividas y por elegirnos para firmar este, vuestro gran día!

Pin It on Pinterest

Share This
×