Qué bonito cuando la boda de unas personas tan entretenidas como entrañables resulta tan llevadera y de buen gusto! Carlos y Susana, amor sublime rodeado de unas maravillosas familias. Y la aportación que sus amigos realizaron al evento no fue menos espectacular que todo cuanto estuvo presente en todo el escenario nupcial. Quedamos maravillados en cada paso dado para llevar a cabo nuestro reportaje de boda. Y es que ya de novios venían augurando un día verdaderamente especial.

Nos desplazamos a dos localidades de la sierra madrileña, Los Molinos y Guadarrama, donde transcurrió toda nuestra nupcial narrativa fotográfica. Los padres de la novia, cordiales y entusiasmados con los preparativos que se habían elaborado por parte de los hermanos de Susana, observaban con serenidad el tranquilo avance estético de su hija; maquillaje y peluquería se pasaban el testigo para terminar con la puesta de largo, un vestido cuyo precioso ornamento manifestaba la personalidad de la novia.

Tres horas después la finca Miravalle nos acogía para llevar a cabo el enlace civil que derrochó un preciosismo estético abundado por la maravillosa puesta de sol, habiendo elegido los novios una mágica tarde de finales de agosto. Calor sí, pero ya sabemos que las tardes serranas a finales de verano consienten la puesta de alguna prenda ligera para llevar mejor este resbaladizo pero suave tizne de frescor serranillo. Y si algo marca una boda bien diseñada es por supuesto el buen gusto a la hora de enmarcar los escenarios que tienen que envolver a la celebración; desde el que vio el casamiento hasta la fiesta, pasamos por un entretenidísimo cóctel que daba paso al banquete en forma de cena; un precioso salón que sugería una cómoda estancia para los casi doscientos invitados.

Ya de noche y con el frescor de los aires que descendían relamiendo las laderas del Alto del León y que se entrelazan con los más fresco, si cabe, que se deslizan por las pendientes de Navacerrada, continuamos nuestro reportaje de boda sobre una maravillosa pista de baile tan natural como la pizarra que completa un inolvidable escenario de fiesta y diversión. Quedamos siempre encantados con quienes, ya amigos nuestros, Susana y Carlos, hicieron de su boda un evento tan inolvidable como lleno de magníficos momentos.

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