{ 🇪🇸 & 🇪🇸 }

Es una aventura casi compartida con el humilde y ejemplar espíritu de Daniel y de María, pues su boda no resultó sencilla de organizar. Ambos y como puede verse a través de estas imágenes, pertenecen a un sector laboral que no lo tiene muy fácil a la hora de llevar a cabo los preparativos, máxime cuando la disponibilidad geográfica no es la más adecuada para ello. Lo que sí tuvieron claro desde el primer día fue el hecho de contar para su reportaje de boda con este fotógrafo que suscribe la entrada. Fue un honor y un privilegio que esta maravillosa pareja de novios se decidieran por mi trabajo para dejar reflejado lo que supone el gran acontecimiento de sus vidas y para toda la vida.

Es de agradecer el emblemático lugar donde celebraron el desposamiento, el Antiguo Convento de Boadilla del Monte, donde también procedieron con la recepción de invitados. Me gusta resaltar un profundo agradecimiento a los organizadores por la manera tan gratificante de recibirnos y facilitar toda nuestra labor fotográfica. No en balde, llevar a cabo un reportaje con más de doscientos invitados tras una pandemia como la sufrida y alguna restricción aún de fondo resulta más bien un estímulo para hacerlo todo aún más perfecto de lo que, de verdad, salió.

Me encantó vivir los preparativos desde temprano con ambos, sentir ese carácter castrense donde todo está tan sutilmente sincronizado, sintiendo cómo nada quedaba al azar salvo la improvisación del destino; y éste desde luego fue siempre favorable. La belleza con que daba la novia cada paso de su ornamentación, su delicadeza en todos los aspectos, todo sumado a esa casi imperceptible precisión que por otro lado y en otro lugar del hotel, el novio marcaba silencioso pero divertidamente apuesto, sus miradas con militar seguridad y su pose altiva pero relajada. Qué magníficos contrastes pude ir experimentando con Daniel y María, cada cual en su habitación, cada uno en sus pensamientos y los dos en la misma ilusión no ocultada en sus rostros.

La verdad es que todo cuanto vivmos en este día salió a pedir de boca, desde las facilidades tanto por los novios como por los organizadores, como por parte de los invitados, personas en gran mayoría y todos por completo allegadas al mundo castrense. Fue una delicia realizar mi trabajo en medio de tantas buenas actitudes y sobre una aptitud de magnífica trascendencia social. Un día precioso y un trabajo llevado a cabo desde casi dos años y cuyo balance final ha sido auténticamente maravilloso; lo mejor, el agradecimiento final de los novios que textualizaron de forma absolutamente emotiva en un correo, me deshice de emoción, muchas felicidades por siempre María y Daniel!

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