{ 🇪🇸 & 🇪🇸 }

Bueno pues sí que ha sido una boda verdaderamente divertida; es de agradecer a todos los amigos e invitados al enlace nupcial de Miguel y de María lo mucho que nos han aportado y desde luego qué bien ha estado su disposición hacia nosotros desde el principio. Además recuerdo cuando me acerqué a capturar algún que otro momento de la firma civil previa en el juzgado de paz ya el hermano de María me avisó «prepárate cuando la boda, verás…». Y sí, desde luego me preparé pero la colaboración de los invitados fue decisiva para lograr un magnífico reportaje de boda.

Unos momentos divertidísimos en el Hotel Victoria Palace de San Lorenzo de El Escorial mientras María llevaba a cabo sus preparativos de la mano de sus magníficas maquilladoras y peluquera; su padre conversaba conmigo en tanto seguía un partido de fútbol por televisión; más ameno no podía resultar mi trabajo. Al finalizar encontramos unos instantes de oro para retratar a María frente a una ventana que dominaba toda la extensión de El Escorial hacia Madrid, ¡una maravilla!

Nos recibía la finca Miravalle, donde ya somo más que veteranos tras años realizando bodas para ellos y a cuya confianza estaremos siempre inmensamente agradecidos. La ceremonia nupcial se celebró en el inigualable jardín «La Cascada«, una insólita construcción cuya artesanía del agua le propicia este referente de nombre y naturalmente el ajardinamiento que lo envuelve difícilmente se encuentra en no muchas más fincas nupciales de España. Un cóctel y una cena que Miravalle domina tan espectacularmente con esa cocina tan propia como exquisita y de la que bien pueden dar la nota más alta como así lo atestiguan los miles de comensales que han disfrutado este olimpo gastronómico.

Una fiesta que nos sorprendió en principio con un magnífico y colosal photocall que representaba una caricatura de Miguel y María disfrazados de «Capitán América & Wonder Woman», para pasar a continuación a la discoteca con su barra libre y a cuyo inicio se encontraron el novio y «Darth Vader» cara a cara en un nuevo e inesperado escenario de lucha con espadas de luz; sin duda, los novios son verdaderos amantes del mundo Marvel y Disney.

Y una muy sugestiva sesión de postboda que llenamos de arte fotográfico en los siempre anhelados y casi celestiales jardines «El Capricho» en Madrid; nos acompañó una espectacular tarde madrileña llena de cálido sol -porque fresco hacía aún y bastante- y un recreado escenario envidiable como ninguno.

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