No podéis imaginar las dudas que hasta el minuto menos uno tuvieron consigo los novios para realizar su reportaje de preboda, tal que una tarde de finales de este abril pasado. Porque en “abril aguas mil” ¿cierto? Incluso una hora antes dudaban de seguir adelante y trasladarse al maravilloso Parque Europa de Torrejón (Madrid) dado que las nubes que iban y venían, su forma de cúmulo-nimbos colosales, que pasaban y aparecían otras de nuevo…

Pero finalmente y en una muy acertada y valiente decisión se dijeron que adelante con todo. Y menudo acierto porque muchas veces en la vida el éxito radica en en este empuje firme y decidido cuando en realidad y con las condiciones que se presentan tampoco es la vida lo que no va en ello.

Hora y media de recorrido sereno y dialogante con ellos, mientras hablamos acerca de cómo se está gestando la conformación de su ya próxima boda, la organización definitiva, los familiares, los invitados en general, la disposición de la finca, etc. Luis y Paula son dos maravillosas personas cuyo perfil de carácter se basa en una seguridad tan amplia como serena, meditan pausadamente pero tiene la certeza de que cuanto están eligiendo y organizando para su enlace está muy bien definido. El paseo resulta absolutamente cómodo y cercano en trato. Tenemos una estupenda empatía hacia ellos que se traduce en una sonrisa infinita est tarde.

Y el parque nos ofrece tantos escenarios que la elección de algunos por su parte no resulta baladí -saben lo que quieren-, buscan el atractivo de las arquitecturas creadas a imagen y semejanza de las auténticas existentes por media Europa, aquí representadas magistralmente para disfrute visual y sensorial de quienes recorremos este enorme espacio artificial.

Mientras, los novios escuchan y recogen mis explicaciones llevando a la práctica todo cuanto de una manera natural vamos a recurrir después durante el día de su boda. Estos posados vivificados como si de una preciosa actuación teatral se tratase, la observación de que realmente la boda tendrá muchos posados, unos pedidos sempiternamente por los invitados y otros que se deducen de la relativa quietud de todos los asistentes, pero donde entra en juego este fotoperiodismo a través del cual vamos a documentar el grueso de la boda. Les enseño trucos para darle a las fotos de posado una realidad artística que alcanzará el nivel de fotografía “de autor” para ellos en algunas de las imágenes finales. Y quedan tan encantados como ilusionados.

Reconocen haber pasado un par de horas magníficas, absolutamente entretenidas y también didácticas pues han aprendido alguna cosita sobre fotografía -me encanta servir estos conocimientos para que un día los aprovechen también ellos- y la realización de algunas escenografías como entreno para el día de la boda le ha resultado verdaderamente entretenido y divertido. Y ahora, en breve, el gran día

Pin It on Pinterest

Share This
×